Se tratan como novios, pero no son novios, y cuando se va ¿por qué duele tanto?
Es una pregunta sin respuesta con la que muchos nos identificamos, pero vamos a comenzar explicando qué es un casi algo.
Un “casi algo” son personas que a pesar de establecer vínculos íntimos y personales, no formalizan, aunque alguna de las dos personas quiera. Son relaciones en las que no hay certezas que se viven desde la ambigüedad, pero en las que también se vive una relación profunda; abrir y exponer lo que queremos nos hace vulnerables porque nos enfrentamos a probables rechazos o decepciones.
Es fácil identificar a ese tipo de personas, pues llegan a nuestras vidas de una manera inesperada. Nos seducen con su voz, con sus miradas y palabras bonitas. Esta persona acostumbra a siempre dar largas, pero nunca nos deja las cosas claras. Son personas que no saben lo que quieren y que suelen estar mal emocionalmente, por lo que tienden a practicar mucho el famoso “ghosting” que es nada más y nada menos que el acto de desaprecer así de la nada de la vida de alguien, sin explicaciones ni preámbulos (no contestar llamadas ni enviar mensajes, pero siempre estar viendo las historias de Facebook, de WhatssApp, de Instagram, etc.)
Según diferentes especialistas de este tema, argumentan que los ghosteadores suelen ser así porque en la infancia tuvieron a alguien de la familia muy ausente, probablemente se trate más de una ausencia paternal o maternal, que son los que mayor peso e impacto provocan en un niño.
La responsabilidad afectiva y la comunicación son otras dos principales cosas que tienen mucho que ver en todo esto, pues es otra necesidad que también careces cuando te relacionas con una persona que no quiere formalizar.
En ciertas ocasiones, nuestra pareja toma actitudes que los hace creer que son dueños de nosotros; se sienten con poder de mandarnos y prohibirnos qué, con qué y a quiénes no hablarles como si fuéramos de su propiedad, pero, muchas veces, a pesar de darnos cuenta que ahí no es, allí seguimos, sin tomar el atrevimiento de poder decir “no” por miedo a perderlo/a, y entonces, te das cuenta que ahora tienes dependencia emocional.
Pero ¿y entonces por qué un casi algo, con quien no formalizaste nunca, duele más que un ex con quien sí no hubo miedo al compromiso? La respuesta es que un ex sí cumplió con todas las etapas del enamoramiento, desde que se hablan, se conocen y tienen citas, hasta donde te pide ser su pareja; se vuelven inseparables para poder terminar algo que empezaron y en la que los dos estuvieron de acuerdo.
Y es que, la parte más triste del ligamiento, es que haces cosas con él como si ya fueran novios, y ese es el mayor problema que puedes cometer; tratar y dar prioridad a alguien antes del noviazgo, es el más grande error del mundo. ¿Por qué alguien va a querer pedirte ser tu novi@ si siendo ligues ya se tratan y hacen cosas como si ya fueran pareja formal?
Los casi algo te dejan llorando todas las noches (como si hubieras tenido una pérdida familiar) y cuestionándote sobre qué hiciste mal, cuando claramente, en muchos casos, el o la del problema no eras tú. Ellos pueden causarte estrés, ansiedad, y sí, te crean inseguridades también.
¿Cómo puede existir gente capaz de desaparecer sin decirnos nada y seguir tranquilamente con sus vidas, mientras que uno se queda sobrepensando mil cosas negativas?
Son muchas preguntas sin respuesta, pero sí, sí existe esa gente que tiene miedo al compromiso, esa gente que en vez de comunicar sus inconformidades, emociones y hasta traumas, prefiere alejarse sin dar explicaciones, sin tener un mínimo de empatía, sin ponerse a pensar en el malestar emocional que le puede ocasionar a la otra persona.
Actualmente vivimos en una sociedad donde el ghosting se hizo trending, donde la gente normaliza y se le hace divertido el sufrimiento ajeno (mientras no sean ellos los afectados), donde creen que practicar el “fantasmeo” los hace inalcanzables, superiores y dioses (porque sí, esas personas son tan narcisistas que siempre están a la espera de que todo el mundo les ruegue) sin ponerse a pensar en las consecuencias que todo esto causa. Y estamos hablando de un problema de salud mental al que muchas veces no le toman la importancia correspondiente.
Si no te sientes capaz de asumir una responsabilidad de un noviazgo, es mejor aclarar las cosas desde un principio, ¿por qué esperarte e ilusionar por mucho tiempo a la chica o al chico?
El ghosting no es bueno. Si te sientes mal, estás pasando por un mal momento y necesitas tomar distancia (darte un break) es mejor hacerlo saber, así evitas afectaciones mentales a otras personas. Y no, no se puede justificar que eso te da paz mental a ti como practicante de este trastorno de personalidad (mejor ve a terapia, claro, si tienes la posibilidad).
Ghostear a alguien facilita huir de una relación que no fue lo que esperabas, o por miedo a vincularte más afectivamente (apego evitativo). También, suelen utilizarlo para evitar un conflicto o una conversación incómoda/dolorosa que permita tener un cierre sano, aunque también sirve para “castigar” a una persona por alguna conducta o situación que te desagradó de la misma.
Algunos de los síntomas que puede ocasionar el ghosting son los siguientes: ansiedad, confusión culpa, tristeza, inseguridad y enojo.
El ghosting está considerado como un tipo de violencia emocional, cada vez es una de las opciones más utilizadas para romper vínculos emocionales ya que es una salida rápida y fácil para quien la practica, aunque muy hiriente para quien la recibe.
Esto duele tanto porque nos causa desconcierto y comprensiblemente conectamos con la confusión porque nos conecta con nuestra herida al rechazo y al abandono, porque nos hacemos responsables de aquello de lo que no se responsabiliza la otra persona y tratamos de buscar la explicación.
Esta situación es totalmente diferente a comparación de una relación abierta. Comúnmente, comprendemos que tener este tipo de relaciones es estar consciente de absolutamente todo, pues se habla con la verdad desde el comienzo y llegan a un acuerdo de consentimiento acerca de que no se puede establecer un vínculo amoroso ni afectivo entre las dos personas, esto implica el que a pesar de que ambos estén juntos como pareja, cualquiera de los dos puede besar a otra persona diferente y no tienen porqué enojarse ni sentirse mal ya que anteriormente lo hablaron y no hubo oposición. Por otro lado, los casi algo son una prueba de toxicidad que implica estar quedando, pero sólo te trae así, esperando.
Los casi algo son personas que llegan a nuestras vidas a crearnos ilusiones; a bajarnos la luna y las estrellas teniéndolos en un pedestal de idealización muy alta, pues suelen tener el ego muy elevado como para creerse que son capaces de manipularnos y tenernos siempre a su disposición.
Nadie lo ha comprobado pero la mayoría de las personas que han pasado por este tipo de experiencias, suelen decir que un “casi algo” siempre dolerá más que un ex, y son testimonios de múltiples personas entrevistadas o dando su opinión con base a su experiencia a través de redes sociales.
Una de las recomendaciones que hacen personas dedicadas al tema es que si estás en el proceso de conocer a alguien, nunca se traten como novios antes de, pues probablemente nunca lo sean, aunque mutuamente se gusten.
Estas personas duelen más porque no es que extrañes tanto a la persona, sino que es porque te quedas enamorado de la idea de lo que habría podido ser. La idealización de la otra persona es la clave para poder entender el duelo del ex ligue y es difícil de asimilar.
Aquí viene otro tema famosísimo y relacionado con el tema que es nada más y nada menos que el contacto 0, todos lo alaban pero nadie habla de lo difícil que es mantenerse firme ante esa decisión sabiendo que no es lo que quieres, pero si lo necesario para estar bien.
Estar con el que no te suelta pero tampoco te agarra es confuso.
Los “casi algo” en el amor, son aquellas relaciones que no llegan a formalizarse. A pesar de su corta duración, pueden doler incluso más que cualquier ruptura de vínculos más estables. La ruptura de aquellas relaciones que no llegan a formalizarse también suponen un duelo que hay que superar.
Se conocen, se gustan, quedan en varias ocasiones; cenan en un restaurante, van al cine, dan paseos, duermen juntos, se presentan incluso a sus círculos sociales y se enamoran… ¿Se enamoran? Bueno, sólo uno de ellos sí. Lo que parecía un algo, se convierte en un casi.
Una relación existe, está; si termina, pueden reclamar y cuestionar, pero, cuando no existe nada de eso ¿qué reclamas? Con fantasías intentaste crear realidades, y aquí es cuando no puedes reclamar nada porque NADA fue real, porque hubo todo y hasta sobró conexión pero faltó valentía.
¿Por qué un vínculo todavía tan frágil puede causar sufrimiento? Una de las claves es la idealización de la persona, las expectativas volcadas: El no haber tenido la experiencia de cómo sería, nos hace fantasear, y esa fantasía, tras una ruptura, supone a imaginarse la relación de forma perfecta.
No eres responsable de la carga mental de otros. El preguntarte: “¿qué hubiera pasado si hubiéramos...?” hace que te dé mil vueltas la cabeza, y es por ello que un casi algo siempre va a doler más que cualquier otra ruptura amorosa, pues te quedas con ganas y con intriga de haber hecho más.
Esperando el próximo escrito:)
ResponderBorrarOk pero la ortografía 10/10
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